Vuelta al Norte…y todavía más arriba.

… Y, entonces, las luces del gimnasio se apagan, y tan solo un foco queda encendido, un foco que alumbra justo encima del círculo central. Las gradas están llenas y el público se pone ahora en pie, para recibir, con sus aplausos y sus gritos, al equipo de la ciudad, a los UMFK Bengals.

Mientras los titulares se sientan en el banquillo, dispuestos para la presentación, el resto del equipo se coloca haciendo pasillo, indicando a sus compañeros el camino que han de seguir hacia el campo, el camino de cara a conseguir una nueva victoria que pueda llevarnos al último objetivo, a los campeonatos nacionales. Pero, para eso, todavía queda mucho camino; estamos en el primer partido de Conferencia que se juega en casa, 20 de Enero, y el contrincante es la Universidad de Maine en Presque Isle, con quienes se tiene una rivalidad encarnizada por la cercanía de ambas ciudades.

Pero, vamos a hacerlo poco a poco, ya que el comentarista no puede esperar más…

“Starting at guard, number 0,  6′ 4” freshman from Montreal, Quebec… Emiliano Void!”

“Starting at forward, number 5, 6’6” freshman, also from Montreal, Quebec, Kevin Loiselle!”

“Starting at forward, number 21, 6’5” sophomore, from Leon, Spain, Pablo Llamas!”

“Starting at Center, number 24, 6’5” freshman, from Montreal, Quebec, Jamar Thornhill!”

“And last, but not least, starting at guard, number 32, 6’2” Junior, from Providence, Rhode Island, your captain, Manny Odugbela!”

 

El corazón late con fuerza, mientras la grada termina de explotar con la introduccion de Manny, nuestro capitán y el hombre que mas tiempo lleva en la Universidad. Tras nombrarme, y caminar por el pasillo mientras choco la mano a todos los compañeros de equipo, doy la mano al entrenador rival y a los tres árbitros que van a llevar el partido, y me reuno con Emiliano y Kevin en el círculo central, concentrado, esperando por Jamar y Manny. Me meto la camiseta por dentro del pantalón y me la coloco a mi gusto, para que no me moleste durante el partido y todo vaya bien. Miro alrededor, y aplaudo, junto con el resto del público, cuando Manny es introducido. Esto significa que las presentaciones se han acabado, y que llega el momento de verdad, el momento de empezar un partido. Pero antes, todo el equipo se junta en el círculo central, y todo aquel que tenga algo que decir, lo dice ahora. No importa lo que sea, cualquier cosa, pensamiento, ánimo, cualquier cosa sobre el partido, este es tu momento. Porque, una vez el círculo se deshaga; una vez el partido empiece, la mejor forma de hablar es jugando.

“Family on 3; 1, 2, 3: FAMILY”

 

Tras eso, las luces se encienden, y nos distribuimos por el campo: Kevin hará el salto inicial, tratando de ganarlo para mi; yo avanzaré hasta la línea de tres, o hasta donde mi defensor me permita, mientras Kevin corre hacia el aro justo por el lado contrario de la pista, recibiendo un bloqueo ciego de Emil. Entonces, yo suelto la bola, que se dirige hacia las cercanías del aro, mientras Kevin salta y estira sus brazos, entrando en contacto con la pelota. Entonces, mueves sus brazos hacia el aro y…

Pero habrá que esperar, porque todo esto es a día 20 de Enero, y hay un largo camino hasta llegar hasta aquí.

 

VUELTA AL NORTE

Tras unas cortas, aunque merecidas, vacaciones, el día 3 de enero toca volver a los Estados Unidos de nuevo. Atrás quedan dos semanas maravillosas, en las que los reencuentros con amigos y familiares no faltaron, así como las fiestas y la diversión que esto conlleva. Reencuentro con todos los jugadores y entrenadores de mi club, viaje al País Vasco a ver a mis tíos, y la tradicional cena de Nochevieja con la familia, así como alguna otra visita al karaoke y pachhangas de baloncesto con los amigos, para no perder la forma (pero con cuidado, que tampoco hay que lesionarse!)

Pero llega el día de la vuelta, ya que, aunque la universidad, en el ámbito académico, no comienza hasta mediados de mes, nosotros tenemos unos cuantos partidos antes, además de los consiguientes entrenamientos.

Así que, de madrugada, parto hacia Madrid, con mi padre y mi hermana, y unas cuantas lonchas de Jamón Ibérico al vacío en la maleta. Me despido de ellos y embarco en mi avión, destino Philadelphia. Delante de mi, un viaje que va a durar cerca de un día y que me llevará desde Madrid hasta Fort Kent, pasando por Philadelphia y Boston por el camino. La verdad es que es la tercera vez que hago el mismo trayecto, así que estoy más o menos acostumbrado; solo hay una cosa que me preocupa: El Jamón. Al parecer, es ilegal entrar con este tipo de cosas en los Estados Unidos, aunque sea para consumo propio y en pocas cantidades, ya que pueden ser portadoras de enfermedades o algo así. Pero tengo que llevar algo para mi, y dar a probar a mis amigos las delicias de España, así que decido correr el riesgo.

En aduanas, en la conversación con el agente, sale a colación el tema: “From Spain huh? Pretty place, I like it… Are you bringing anything from there? Any ‘Chorizo’ or ‘Jamón’?”. Y claro, yo pensando que ya me habían pillado. Te pones en lo peor: Que si te llevan a la sala de arrestados, una búsqueda a fondo por tu cuerpo… Pero no, en seguida te das cuenta de que es una simple pregunta rutinaria, y con varios negamientos de cabeza paso el trago de forma rápida y más o menos creible.

Así que me permiten pasar, y cojo mi maleta. Pero aquí viene otro problema: justo antes de salir a la zona libre, hay un hombre que coge maletas, al parecer de forma aleatoria, para un registro mas a fondo. Según me voy acercando un par de gotas de sudor recorren mi cara, y me paro delante del guardia. Le miro, señalo mi maleta, y le pregunto que si puedo pasar. Con una sonrisa me dice que si, que adelante… Así que paso. Libre. En territorio Americano y con Jamón de bellota en mi maleta. “¡Chúpate esa, sistema de aduanas!” pienso por un instante. Pero procuro que no se me note la cara de delincuente, por si acaso todavía vuelven a por mi. Un pequeño pasillo, y dejo la maleta en el área de enlaces: va directa a Fort Kent, nada de que preocuparse. Ahora si que si, mi jamón está a salvo.

Lo que sigue ahora, de nuevo, son unas cuantas horas de espera en el aeropuerto, vagando de terminal en terminal, y comiendo algo de comida basura (en lo que los Estados Unidos son los reyes): Dunkin’ Donuts, Starbucks, algún Pretzel y varios perritos calientes. Se hace imposible no comer nada cuando tienes ante ti tal cantidad de tentaciones, y tres horas sin nada que hacer excepto pasar el rato. Llega la hora del embarque, y a sentarse otra vez en un avión durante 2 horitas más para llegar a Boston. Como si las 8 horas cruzando el océano no fueran suficientes… Pero nada de quejas. Otras dos horas mas de espera, y el tercer avion del día, este de hélices, para ir hasta Presque Isle.

De nuevo en el norte. Bajo del avión y entro al pequeño aeropuerto (incluso más pequeño que el de León, para que os hagáis una idea), y allí están Emil y Jan, como buenos colegas, esperando por mi. Abrazos, regalos, comentarios y anécdotas esperando a que salga mi maleta (un último resquicio de duda me atacó de nuevo, pensando en el jamón otra vez), y al coche. Se hace realmente complicado llegar desde Madrid hasta Fort Kent, y, después de casi 14 horas de avión, más unas 6 de espera entre aviones y el consiguiente cambio horario, cuando por fin bajas del tercer avión, esperas poder tirarte en la cama y dormir toda la noche. Pero todavía tienes otra hora en coche… eso si, nunca se hace aburrido cuando tienes un par de amigos, mas de 1 hora de música que puedes cantar, y mogollón de anécdotas que compartir.

Cuando por fin llegamos a Fort Kent, cojo la cama con muuuuchas ganas; mañana nos espera un día duro, pues comienzan los entrenamientos: mañana será día 4 y el día 9 abrimos el segundo semestre con el último partido fuera de conferencia del año, contra el mejor equipo de la Liga Universitaria de Montreal. McGill University. Hay que estar preparados.

La semana transcurre rápida mientras entrenamos un par de veces al día, para recuperar sensaciones y aprovechando que no hay clases. Alternamos entre nuestro gimnasio y el gimnasio del instituto de vez en cuando. Debido a que es el segundo semestre el entrenador revisa todas las notas para comprobar que todo el mundo está cumpliendo con lo establecido para poder jugar y mantener la elegibilidad. Pronto descubrimos que los dos jugadores que fueron Red Shirt (es decir, que no jugaron) durante el primer semestre, tampoco van a jugar durante el segundo: Devon Speaks, o Dutch, debido a que no quiere perder un año completo de elegibilidad jugando solo un semestre, cosa bastante comprensible, y el otro, JJ, porque está volviendo a tener problemas con su rodilla y, aunque es posible que se recupere a tiempo para jugar, sería cuando quedasen pocos partidos, 5 o así, y tampoco es algo que merezca la pena.

Además de el tema académico, para registrarse para las clases del segundo semestre vuelven a hacernos el chequeo de las vacunas que nos han puesto. Todo está en orden menos Emiliano, al que le falta una, por lo que tiene que ir al Hospital y lograr que se la pongan antes del primer partido, o no podrá jugar. Son principios de Enero, y hace mucho frío en Fort Kent. Además, el Hospital está en lo alto de una colina, lo que hace el ambiente aún más gélido. Por suerte conseguimos que Jan nos lleve hasta allí arriba, y tras bastante espera y papeleo conseguimos que Emil tenga una cita para el día siguiente. Consejo: Si podeis evitarlo, no vayas al sistema sanitario estadounidense.

 

Así que nos disponemos a hacer tooooda la bajada andando, y, al principio, todo va bien, pero tras un minuto andando empieza a hacer demasiado frío como para andar todo el camino, así que tenemos una idea maravillosa: hacer auto-stop. Como nota personal diré que nunca en la vida he hecho auto-stop, así que no tengo mucha idea de en que porcentaje de veces funciona. Pero no tardaríamos en descubrir la verdad; ¡funciona en un 2 o 3%! Y eso que estamos hablando de Fort Kent, Maine, una de las ciudades más civilizadas de la tierra.

Un coche, dos coches, tres coches… La gente nos mira con cara extraña cuando pasan por nuestro lado, y nosotros seguimos parados durante 5 minutos. Pero el frío comienza a hacer más mella, y como no para nadie, decidimos seguir haciendo auto-stop mientras continuamos andando, por si acaso. Todo sea dicho, nuestras pintas no ayudan mucho: chandal, ropa ancha, pasamontañas para el frío, guantes… Pero aún así esperabamos algo de caridad.

Finalmente, tras 15 minutos, un amable caballero para y nos indica que subamos. Le damos las gracias y le comentamos que venimos del Hospital, y que jugamos en el equipo de Baloncesto de la Universidad, animándole a que venga a algún partido este segundo semestre, que se lo pasará bien. Nos acerca hasta el supermercado, y, con un apretón de manos y dandolas gracias de nuevo, nos despedimos.

 

McGILL UNIVERSITY

Como ya sabréis si leéis el blog a menudo (y si no lo sabéis os lo digo ahora), cuatro de nuestros jugadores son oriundos de Montreal, a saber: Emil, Jan, Kevin y Jamar. Tras dejar su ciudad para embarcarse en la aventura estadounidense, para ellos era realmente importante volver a “casa” y dar una buena imagen. Por lo que el día 8 de Enero nos dirigimos a Montreal. Dormiríamos allí y al día siguiente iríamos a jugar a la universidad de McGill. Pero la madre de Kevin quería conocer al equipo, y así, el día 8, tuvimos una agradable cena, nada más llegar, en casa del susodicho. Todo el equipo estaba invitado, faltaría más, y comimos un buen plato de pasta acompañado de nachos y demás alimentos. Además estuvimos jugando un buen rato a la Wii y disfrutando de un buen partido de baloncesto (¿Toronto – Boston?), aunque Jan y Emil se fueron antes de lo previsto para hacer una visita a sus respectivas familias.

Dimos las gracias por la maravillosa velada, y, tras comer un trozo de pastel en el que ponía “Let’s Go Bengals” (gran detalle e inesperado; delicioso, de paso) pusimos rumbo al hotel. Un buen descanso nocturno y a prepararse para el partido.

 

Día ventoso y gris en Montreal… Y frío, mucho frío.

Por la mañana, y antes de ir a jugar, nos dirigimos, de la mano de nuestros Quebecoises, a un sports-bar, para tomar un desayuno-comida en condiciones y que nos procure las energías necesarias para un buen partido. Para mi no era nuevo, ya que Emil y Jan me trajeron aquí durante Thanksgiving Break un par de veces, y la verdad que se come muy bien y se respira un ambiente de absoluto deporte: Mas de 10 televisores en todo el bar con deportes todos y cada uno de ellos, fútbol, fútbol americano, hockey, baloncesto… Lo que cualquier amante del deporte puede desear.

 

Y que decir del desayuno… Supongo que la mayoría habreis visto los desayunos americanos por la tele (que aunque sea Canada, sigue siendo América), ¿no? Huevos fritos, bacon, salchichas, bagels con todo tipo de mermeladas, uvas, piña, zumo de naranja…  Un desayuno completo y bastante sano, dentro de lo que cabe. También lo puedes elegir no sano, pero hay que cuidar un poco lo que se ingiere 3 horas y media antes de un partido, así que mejor no forzar.

Tras comer tranquilamente y hacer un poco de sobremesa, volvemos a subir al bus y nos dirigimos hacia la universidad de McGill. Supongo que no mucha gente la conoce, así que voy a echar mano de nuestra amiga la Wikipedia para contaros un poco sobre ella:

” La Universidad McGill está localizada en Montreal, provincia de Quebec, Canadá. Es una de las dos universidades de esa ciudad que tienen el inglés como lengua de instrucción principal (la otra es la Universidad Concordia).

 

 

El campus principal se encuentra en el centro de la ciudad, al pie del parque Mont Royal y cerca de la estación de metro McGill. Cuenta también con el campus McDonald al oeste de la ciudad, y con varios terrenos de investigación en las cercanías del área metropolitana de Montreal.

Fue fundada en 1821 con fondos y terreno proveídos por James McGill, un prominente empresario montrealés.

[…]

Un punto negro e su historia fue la experimentación llevada a cabo en pacientes por el Dr.Donald Ewen Cameron en el marco de la Operacion MKULTRA .”

Además, es la mejor universidad en Canadá, y está considerada como la número 19 del mundo, ofreciendo hasta 300 diferentes carreras en las que estudiar. Realmente algo increíble, y al igual lo eran sus instalaciones, con campo de atletismo cubierto, piscinas…

Calentando calentando…

 

Así que llegamos y nos ponemos a calentar. Reencuentro de todos nuestros jugadores canadienses con amigos y conocidos, charlas, alguna broma, familiares en las gradas… Parece que va a haber un buen ambiente, y eso siempre es bueno. Vuelta al vestuario y la charla prepartido: EL entrenador nos avisa de que son un buen equipo, y aunque puedan no parecer nada impresionante, saben jugar. Nada de confianza ni mucho menos, o nos puede caer una buena… Y, al final, nos cae; 49-76. Aquí os dejo el resumen de nuestra página web:

“McGill University used a strong second half to defeat the UMaine Fort Kent men’s basketball team 76-49 in Montreal, Canada on Sunday afternoon.

 

 

McGill (9-12), who was up just five at the break following a three pointer at the buzzer by Kevin Loiselle (Fy., Montreal, Canada), outscored UMFK 42-20 in the second half. The Redmen got 20 points from Oliver Bouchard and used a 2-3 zone which frustrated UMFK for the duration of the contest to earn the victory.

 

 

The game was tied at 16 before UMFK went cold from the floor and McGill was able to build a double digit lead. However, the Bengals battled back to get within five at the break. Following intermission, McGill heated up behind Bouchard and UMFK was unable to solve the Redmen defense. UMFK shot just 17-52 from the floor (32.7%), 5-23 from behind the arch (21.7%) and 10-25 from the line (40%).

Loiselle had 15 points and 11 boards to lead UMFK while Junior captain Manny Odugbela (Providence, RI) added 15 points in the loss.”

(http://athletics.umfk.maine.edu/game/354/1/)

Esta vez acompañado de un video cortesía de nuestros amigos canadienses, con algunas de las jugadas mas interesantes del partido:

 

 

Vuelta al vestuario, tras la derrota, y muchas caras largas. Todos queríamos empezar bien el semestre, pero un verdadero equipo nos ha vuelto a ganar, jugando juntos, moviendo bien la bola… Lo que nos suele pasar casi siempre. Una derrota más, que hay que aceptar e intentar comprender para no cometer los mismos errores, y dejarlo atrás. Porque mañana abrimos los partidos de conferencia, aunque fuera de casa, y hay que estar centrado en el próximo partido. Como dice nuestro segundo entrenador Morris Young, en baloncesto hay que tener memoria corta, aprender de los errores pero olvidar las derrotas, porque, y con mas razón en el Universitario Estadounidenses, donde juegas hasta 4 partidos por semana, tienes que tener la atención en el siguiente. On to the next one.

Volvemos a pisar territorio estadounidense, esta vez en el estado de New York y tras 3 horitas de viaje, más o menos, llegamos al hotel.

 

P.S: Gracias a Thorne Rintel por las buenas fotos del principio.

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