¡Bienvenidos al norte!

Bienvenidos, bienvenidos al norte de Estados Unidos, a uno de los puntos más al norte de todo el país (sin contar Alaska); tan al norte que hace frontera con Canadá. Bienvenidos a la ciudad de Fort Kent, Maine.

Al leer estas líneas cualquiera podría pensar que estamos ante un blog de viajes, y, bueno, puede que lo sea, al menos en parte. Pero tengo la intención de que sea un blog sobre baloncesto, por que… ¿Qué hace Pablo Llamas, jugador de baloncesto leonés, en un sitio tan alejado de su casa? Jugar a baloncesto. También vivir una experiencia, estudiar, y aprender inglés, claro está; pero el baloncesto ha sido la razón principal.

El hecho es que ahora mismo, mientras  escribo estas líneas, estamos a 21 de septiembre de 2010. Hace exactamente 21 días que llegue a Fort Kent, y, aunque se supone que esto debería estar escrito desde el día 15, más o menos, espero que todo el mundo sepa entender que los primeros días fuera de casa siempre son bastante atareados. En fin, que entre una cosa y otra, uno nunca tiene tiempo suficiente para hacer todo lo que quiere.

Así que, si me dejais, haré memoria y os diré cómo llegue aquí:

VIAJE

Tomé un vuelo desde Madrid hasta Philadelphia que duró practicamente 9 horas. Por si no lo sabeis, la diferencia horaria de la costa este estadounidense respecto a España es de 6 horas menos. Por lo tanto, cuando aterricé en el aeropuerto, habian pasado 9 horas reales, pero era como si mi viaje hubiera durado solo tres, lo cual deja algo tocado el reloj biológico de cada uno (y, mas el mio, que es bastante vago, todo sea dicho).
En el aeropuerto de Philadelphia tenía que esperar 5 horas y media para coger mi siguiente vuelo hasta Bangor, ya en el estado de Maine. Estaba bastante cansado, pero el tiempo se me pasó volando curioseando en las tiendas, observando a la gente, y viendo la ciudad de filadelfia a través de las cristaleras. No es la primera vez que cruzo el charco, pero uno nunca se acostumbra a esto (aunque quizas despues de un año si que lo haga), es taaan diferente!

Así que, cuando me quise dar cuenta ya era la hora de coger el avión (uno de esos pequeñitos, con 4 asientos por fila). Por suerte, este viaje iba a durar bastante menos, tan solo 2 horas, y, además, no tendría que hacer ningún reajuste horario biológico (yeah, mi cuerpo lo agradece!). Me senté, apoyé la cabeza en el asiento de adelante, y me despertó el tren de aterrizaje golpeando contra la pista, ya en Bangor. Definitivamente esa noche iba a dormir bien (o eso pensaba…)

Cuando cogí mi maleta, me encontré con Big Show, un ex-jugador de la universidad que venía a recogerme y a llevarme al hotel en el que iba a pasar la noche, junto con otro de los nuevos jugadores. Primeras conversaciones largas en inglés; resultado: me defiendo bastante bien; realmente me siento orgulloso “Ey chavales, la LOGSE funciona!”, pienso. Me dice que me llevará al hotel, y que a las 6 del proximo día pasará a recogernos a Darryl y a mi para llevarnos a la estación de bus, desde la cual partiremos hacia fort Kent (al fin! Ah, Darryl es mi otro compañero; viene desde detroit en bus… 16 horas!)

Así que llegamos al hotel y subimos a la habitación. Deben ser sobre las 11 de la noche, y yo estoy muy cansado, así que después de conectarme un poco a internet, me acuesto. Darryl deja la tele encendida toda la noche, no me pregunteis porque, así que me duermo arrullado por las divertidas desventuras de Al Bundy y su mujer (eso si, en inglés).

Me levanto a las 6 y cuarto de la mañana. Darryl sigue dormido. Yo no tengo llamadas en el móvil de Big Show. “Aquí pasa algo”, pienso. Me conecto un rato, y Darryl se despierta. Hablamos un poco, y no me dice nada del coche ni de ir a la estación de buses. Quizá la LOGSE no funciona, al fin y al cabo. Al parecer el bus sale a las 6, pero de la tarde. Nota mental: “Preguntar si algo no te queda claro”.

Me vuelvo a dormir, porque estoy realmente cansado, con la sensación de haber hecho el tonto a little bit. Y lo que me queda.

Nuestro Motel en Bangor (con piscina)

Darryl me despierta a las 11, y me dice que si vamos a desayunar. Me parece bien… Así que bajamos y nos metemos un desayuno al estilo americano, con buffet libre: Gofres, sirope, huevos, tres o cuatro cosas que no se identificar, leche con cereales y varias cosas más. ¡Ah!, y el periódico, claro.

Mientras desayunamos mantenemos una conversación (con el margen de maniobra que mi inglés de la LOGSE me permite) sobre LeBron James y Kobe Bryant. Llegamos a la conclusión de que el va a seguir prefiriendo a Kobe y yo a LeBron, pero bueno, a ver si por lo menos cojo soltura con el idioma.
Al fin, llega Big Show con su 4×4 y nos lleva a la estación. Pero esto a las 2 de la tarde. ¡Y el bus sale a las 6!

Así que decido dejar mis maletas al cuidado de Darryl (hay que confiar en los compañeros de equipo, eso siempre) y darme una vuelta por Bangor, para ver que se cuece. Eso si, no demasiado lejos porque tampoco quiero perderme en mi segundo día en América. Solo un poquillo por la calle principal, un par de tiendas, y vuelta a la estación.Y si puedo, de paso, echo un par de fotos.

El downtown de Bangor

Mientras doy una vuelta me acuerdo de algo que aprendí la última vez (y primera) que estuve en los Estados Unidos, y que casi se me había olvidado: Los coches son todos buenos. De gama alta. O como se diga, porque no se mucho de coches; pero lo que quiero decir es que nunca vas a ver un Opel Corsa, o un Ibiza, o alguno de esos coches pequeñitos, tipo Golf. Todavía no he visto un coche que no sea 5 puertas, y creo que seguiré sin verlo. Eso sino son casi todos todoterrenos con la pintura brillante y sus ruedas gigantes. Es increíble; y todo el mundo tiene uno.

Otra cosa que me viene a la cabeza es sobre la comida, snacks, y todo lo relativo a cosas que se ingieren: Aquí todo es más grande que en España. Tienen bolsas de Doritos del tamaño de dos de las grandes nuestras, y, además, practicamente llenas hasta arriba.

No quiero aburrir con más detalles, pero el caso es que, además de mi pequeño paseo por los alrededores de la estación de bus, esperamos 4 horas allí, y otras 6 en el bus hasta llegar a Fort Kent. Y en coche se tarda la mitad. Es peor que ir a Madrid con un regional de Alsa, y, además, es más caro. Paramos en 10 o 15 pueblos en nuestro camino a la frontera canadiense, amén de 2 o 3 paradas de 20 minutos cada una para que los dos conductores “repostasen”. A todo esto, en una de las paradas, un policía se subió al bus y me pidió los papeles. Estuvo alrededor de un cuarto de hora comprobándolos en su coche, hasta que me los devolvió. Es una sensación rara, aunque sepas que todo está en regla, cuando ves que tardan y tardan… Y piensas “Joder, ¡a ver si me van a haber confundido con algún fugitivo!” Pero nada, al final todo va bien (al menos hasta el momento)

Cuando al fin llegamos a Fort Kent en la estación (que consiste en aparcar delante de la gasolinera/24 horas del pueblo) nos espera quien va a ser mi compañero de piso durante, al menos, el primer semestre: Devon Speaks, un buen tipo. Me lleva a la casa, me explica como funciona todo, y me deja dormir. Al dia siguiente tenemos orientación estudiantil, así que mejor que descanse después del viaje. Buenas noches, Fort Kent. Vamos a tener bastante tiempo para conocernos.

Foto del campus atardeciendo

ORIENTACION

La alarma del móvil me despierta a las 7 y media, con tiempo suficiente para prepararme. A las 8 menos cuarto, Devon entra por la puerta y me lleva hacia el campus. Habla con todos, les explica quien soy, y me deja perfectamente colocado antes de irse.
Al parecer, se ha corrido la voz de que hay un español en el campus, y todos los profesores saben mi nombre. Curioso.

El caso es que me pongo una pegatina en el pecho con mi nombre, me siento en una silla en la sala de conferencias, y asisto a una charla de hora y media en la que lo único que me queda claro es que estoy en Fort Kent y que esto mola mucho. En cuanto se acaba, me escapo un par de presentaciones y me voy hasta el gimnasio, a conocer al entrenador y el sitio donde voy a pasar unas cuantas horas diarias todo el año.

Hablo con Eric Wertgen, mi entrenador, y me enseña un poco las instalaciones: Típicas de película americana. Gimnasio con pesas, fuentes por todos los lados, algun cartel motivador… Todo muy buena pinta, la verdad. Esto me va a gustar. Hoy a las 3 va a haber pachanga con los del equipo, pero no puedo ir, ya que tengo que arreglar todavía unos cuantos papeles y me llevará bastante tiempo. Mi segundo día en los States llega a su fin. Mañana es miércoles y no tengo clases en todo el día, así que promete.

PRIMERA PACHANGA

Aprovechando que estoy libre me quedo remoloneando en la cama hasta las 10, más o menos. El Jet Lag, ya sabeis… Tiene que ser un proceso de adaptación lento y progresivo, recuperar todas las horas de sueño. No es que me guste dormir; TENGO que hacerlo (venga vaaaa también me gusta. Mucho)

Voy a comer por primera vez al comedor de la uni. Lo esperado. Pizzas, hamburguesas… Pero también ensaladas, y bastante fruta. ¡Opciones variadas y sanas para toda la familia! Aunque creo que me quedaré con las pizzas y las hamburguesas (mamá, si lees esto es broma; como sano)

A las 3 menos cuarto llego al gimnasio y me cambio. Ya están todos vestidos, tirando, corriendo y saltando. Me meto y hacemos los equipos.
Durante una hora y media tiene lugar el baloncesto mas caótico y rápido que he visto en la vida. Toco la bola 5 veces y tiro a canasta 2 o 3. Acabo echando el higado (literalmente, vomité; las pizzas y las hamburguesas, supongo. Nadie se dio cuenta… fuiiiiu) y un poco asqueado por el nulo juego en equipo que se practica, pero que se le va a hacer. Nadie dijo que fuera fácil. Hay un gran nivel, al menos a primera vista, y eso solo puede ser bueno en todos los aspectos: a nivel de competitividad del equipo de cara a los contrincantes en la liga, y a nivel de competitividad individual; si quieres jugar, vas a tener que esforzarte y mejorar, fisica y tecnicamente.

Llego a casa, me doy una ducha, y me acuesto. Me duele toooodo el cuerpo.

SEGUNDA PACHANGA Y PRIMERAS CLASES

Me levanto a las 7 y cuarto (hacía que no me levantaba a esta hora para ir a clase como 6 años; no bromeo) y me doy una ducha y me preparo. Por suerte para mi, el piso donde vivo está a 3 minutos del campus, así que puedo remolonear un poco en la cama. Tengo clase de matemáticas (volviendo al pasado de nuevo; tres años sin hacer una cuenta en clase). Estoy haciendo la carrera de filología inglesa, pero aquí la universidad es bastante diferente a España; tienes que hacer un número de asignaturas básicas de cada uno de las ramas de la ciencia, además de tu especialización: este semestre tendré Matemáticas, Antropología, Sociología e Inglés (composition I); va a estar divertido.

Las primeras dos clases van bien, y, para mi propia sorpresa, salgo bastante más animado de matemáticas que de antropología. Aunque todavía me cuesta ya voy entendiendo muchas cosas y siguiendo el hilo de las conversaciones. Poco a poco.

Voy a comer, me ponen la vacuna del tetanos (al parecer en mi cartilla de vacunación faltaba una vacuna de 2005; gracias a la sanidad española me va a doler el brazo durante 4 días), echo una siesta, y voy a por la segunda pachanga. La verdad es que tengo bastantes ganas, y me apetece demostrar que puedo servir para algo mas que para dar asistencias.

Por suerte, esta vez me involucro más (y chupo más, porque no decirlo. Hasta me tiro un par de triples que no vienen a cuento; allí donde fueres…) y mi equipo gana un par de partidos. La bola llega a mis manos en casi todos los ataques, tiro bastantes veces a canasta y me esfuerzo en defensa. Aún así hay muy buenos tiradores y todos tienen unos grandes físicos, pero, cuando hora y media después, la pachanga termina, estoy con otro ánimo y otra cara: me lo he pasado realmente bien, hemos competido y, si logramos tener una buena química y pasar mas el balón, creo que podemos realizar una buena temporada. Desde luego, hay mimbres para ello. El año pasado el equipo llegó al Campeonato Nacional de la DII de la NAIA (una liga para universidades mas pequeñas que las que compiten en la NCAA), y este año se habla de repetir, y, porque no, mejorar los resultados. Desde luego, yo voy a trabajar para conseguirlo.

SIGUIENTES DÍAS

Y, la cosa ha seguido su cauce, poco a poco, despacito pero con buena letra: Empiezo a tener un buen par de amigos dentro del equipo, que me llevan de fiesta, me meten en la sociedad y me ayudan con las clases, los entrenamientos se suceden y ya me siento practicamente como uno más dentro del equipo, adaptado casi totalmente al baloncesto americano (menos cuando entro a canasta, me dan cuatro leches bien dadas, me tiran al suelo, y cuando me levanto ya están todos atacando en la otra canasta. EEUU = Tapón limpio. En europa eso habría sido antideportiva, por lo menos) No está mal visto que te tires triples en carrera cuando atacas y tienes un contrataque de 3 contra 1, se meten muchas manos y se pitan muy pocas faltas.

De cualquier forma, tengo entendido que esto es solo durante las pachangas. Algunos os preguntareis ¿Por qué tanta pachanga y tan poco entrenamiento? Bien, aquí la cosa va diferente. No se puede empezar a entrenar como un equipo hasta el 26 de septiembre. Esto significa que podemos jugar pachangas, partidos, y lo que queramos, siempre que el entrenador no esté presente dirigiéndonos o cualquier cosa. Y también significa que podemos entrenar con los diferentes entrenadores que tenemos, pero de forma grupal, es decir, por posiciones. Esto es lo que llevamos haciendo durante las 2 últimas semanas, y yo estoy en el grupo de los “Grandes”. Soy el tercero más alto del equipo, y, aunque en principio vaya a jugar de 3-4, no va a haber problema en que juegue como 4 abierto. Eso espero.

Además, el día 8, nos reunimos todo el equipo para que nos presentasen el plan de pesas que vamos a tener durante la pretemporada. Es bastante intenso, aunque en principio son 3 días a la semana. Yo lo estoy haciendo 4, porque soy consciente de que estoy un paso (o dos, jaja) por detrás en lo que a físico se refiere, y no quiero quedarme rezagado.

Así que poco a poco van transcurriendo mis primeros 21 días en Fort Kent. ¿Qué más decir? La biblioteca está abierta hasta las 11, el pueblo es muy tranquilo y se puede pasear por las noches (cosa que hago con bastante asiduidad, porque se está genial y hay que aprovechar antes de que empiece a nevar) y tenemos cine a un dolar todos los domingos (¡Con palomitas gratis!)

Espero que esta pequeña introducción no os haya parecido muy pesada, y que al menos podais haceros una idea de como son las cosas por aquí. Quiero darle las gracias a Hector de Basketleon por la paciencia y por proponérmelo, y poco más que decir a todos los que me esteis leyendo. Espero volver a escribir pronto, cuando hayamos comenzado a entrenar, e ir contandoos todo lo interesante que vaya pasando por el norte. Tengo pensado presentar un poco el pabellón y quizás a algunos componentes del equipo, así como hablar un poco de la conferencia en la que jugamos mas a fondo. Pero será en la próxima entrada. ¡Espero vuestras preguntas!

!Bienvenidos al norte, bienvenidos a la Universidad de Fort Kent!

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6 comentarios

  1. Aún estoy tocando un poco los estilos, los colores y todo ese rollo. Se aceptan también sugerencias sobre como mejorar el blog en ese aspecto. Muchas gracias!

    septiembre 21, 2010 en 12:56 am

  2. Carlos Fernández Riol

    Pablin, veo que todo te va muy bien. Tu disfruta y estáte preparado para vivir grandes experiencias, que cuando vuelvas las echarás de menos! jeje
    Un abrazo!

    septiembre 22, 2010 en 2:30 pm

    • Pues si, de momento estoy disfrutando bastante… Y lo que me queda, espero. ¿Por ahí va todo bien? Os sigo por internet lo que puedo, a ver que tal el próximo sábado contra la Laguna. Suerte y un abrazo charlie!

      septiembre 27, 2010 en 11:49 am

  3. Esto esta mas muerto que chanquete, dale vida capuyo

    octubre 5, 2010 en 10:46 am

  4. drd

    sigue currando con esas ganas bicho, ah buen coscorron para celebrar el sobresaliente.

    octubre 7, 2010 en 9:16 pm

    • Ya esta curado jaja. Ya sabes que ganas casi nunca me faltan 🙂

      Un abrazo, estoy trabajando, en la medida de lo posible, en lo tuyo!

      octubre 13, 2010 en 12:37 am

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